¿Por qué mi café sabe amargo? 7 errores que pueden estar arruinando tu taza
Compras un buen café. Lo preparas con toda tu ilusión. Das el primer sorbo y… amargo. Mucho.
Antes de echarle tres cucharadas de azúcar o decidir que ese café no te gusta, hay algo que debes saber: un sabor excesivamente amargo muchas veces tiene más que ver con la preparación que con el propio café.
La molienda, la temperatura, el tiempo de extracción o incluso la limpieza de la cafetera pueden cambiar completamente el resultado.
Si alguna vez te has preguntado por qué tu café sabe amargo, revisa estos siete errores.
1. Estás moliendo el café demasiado fino
El tamaño de molienda determina la velocidad con la que el agua extrae los diferentes compuestos del café.
Cuanto más fino molemos, mayor superficie entra en contacto con el agua y más rápidamente se produce la extracción.
Si utilizamos una molienda excesivamente fina para nuestro método, podemos terminar con un café sobreextraído y desagradablemente amargo.
¿Cómo solucionarlo?
Prueba a moler ligeramente más grueso y compara el resultado.
Haz pequeños cambios hasta encontrar el punto adecuado. Si quieres tener mayor control sobre la molienda, utilizar un molinillo manual ajustable te permitirá adaptarla a cada método.
2. Estás dejando el café demasiado tiempo en contacto con el agua
Más tiempo no significa necesariamente más sabor.
Durante la extracción vamos disolviendo diferentes compuestos presentes en el café. Si prolongamos demasiado el proceso, podemos extraer sabores que resulten más ásperos o amargos.
Esto es especialmente fácil de observar en métodos de inmersión como la prensa francesa o la AeroPress.
¿Cómo solucionarlo?
Controla aproximadamente cuánto dura tu preparación y prueba a reducir ligeramente el tiempo.
Recuerda modificar solamente una variable cada vez para saber realmente qué está cambiando el resultado.
3. El agua está demasiado caliente
No hace falta castigar el café con agua hirviendo.
La temperatura afecta a la extracción y un agua excesivamente caliente puede favorecer la extracción de determinados compuestos amargos, dependiendo del café y del método utilizado.
¿Qué temperatura utilizar?
Como referencia general, muchas preparaciones funcionan bien utilizando agua aproximadamente entre 90 y 96 ºC, aunque no existe una temperatura universal para todos los cafés.
Si no tienes termómetro, puedes llevar el agua a ebullición y esperar unos segundos antes de comenzar la preparación.
4. Estás utilizando demasiado café
Más café tampoco significa automáticamente mejor café.
La relación entre café y agua es una de las variables fundamentales de cualquier receta.
Si utilizas una cantidad excesiva de café para muy poca agua, el resultado puede ser demasiado concentrado y desequilibrado.
Utiliza una receta como punto de partida
Una báscula puede ayudarte muchísimo. No porque preparar café tenga que convertirse en un experimento científico, sino porque te permite repetir una receta cuando encuentras una que funciona.
Después puedes modificarla según tus gustos.
5. Tu cafetera necesita una limpieza
Este es uno de los errores más olvidados.
El café contiene aceites y deja residuos en cafeteras, filtros, portafiltros, molinillos y recipientes.
Con el tiempo, esos restos pueden oxidarse y aportar sabores rancios o desagradables a las siguientes preparaciones.
Puedes comprar el mejor café del mundo: si tu cafetera lleva demasiado tiempo sin una limpieza adecuada, probablemente lo notarás en la taza.
6. El café lleva demasiado tiempo abierto
El café no mantiene sus aromas indefinidamente.
Una vez abierto el paquete comienza a estar más expuesto al oxígeno, la humedad, la luz y el calor. Poco a poco va perdiendo los compuestos aromáticos que hacen interesante cada taza.
El resultado puede ser un café plano y menos agradable.
¿Cómo conservarlo?
Mantén el café bien cerrado, en un lugar fresco, seco y protegido de la luz.
Si puedes, compra cantidades que vayas a consumir con cierta frecuencia y muele solamente el café que necesites en cada preparación.
7. Quizá el problema sea el tipo de tueste
No todos los cafés saben igual.
El origen, la variedad, el procesamiento y el tueste influyen en el perfil final de la taza.
Los tuestes más desarrollados pueden presentar notas más intensas, tostadas y amargas, mientras que otros perfiles pueden destacar más la acidez, el dulzor o determinadas notas aromáticas.
Esto no significa que uno sea necesariamente mejor que otro: depende de lo que estés buscando.
¿El café bueno tiene que ser amargo?
No necesariamente.
El amargor forma parte del perfil natural del café, pero una buena taza puede tener también dulzor, acidez, cuerpo y una enorme variedad de aromas.
Chocolate, frutos secos, flores, frutas, caramelo, especias… El café puede ofrecer muchísimos matices.
Cuando el amargor domina completamente y no deja percibir nada más, puede ser una señal de que deberíamos revisar la preparación.
¿Y si mi café sabe demasiado ácido?
En ese caso podríamos encontrarnos ante el problema contrario.
Una molienda demasiado gruesa, una temperatura baja o una extracción demasiado corta pueden producir una taza subextraída.
Pero cuidado: acidez no significa necesariamente que el café esté mal preparado. Algunos cafés presentan una acidez natural agradable que puede recordar a cítricos, frutos rojos u otras frutas.
Cómo corregir un café demasiado amargo
La próxima vez que tu café salga demasiado amargo, no cambies todo a la vez.
- Prueba una molienda ligeramente más gruesa.
- Revisa el tiempo de extracción.
- Controla la temperatura del agua.
- Comprueba la proporción entre café y agua.
- Limpia correctamente tu cafetera.
- Utiliza café bien conservado.
- Prueba otro perfil de tueste si el anterior no encaja contigo.
Antes de culpar al café, prueba a cambiar la receta
Preparar un buen café tiene algo de prueba y error. Y precisamente ahí está parte de la gracia.
Cambiar ligeramente la molienda o reducir unos segundos la extracción puede transformar por completo una taza.
Así que la próxima vez que pienses que ese café es demasiado amargo, no lo condenes todavía. Haz un pequeño ajuste y vuelve a probar.
Y si quieres experimentar con diferentes sabores y perfiles, puedes descubrir nuestra selección de cafés de especialidad. Quizá tu café favorito simplemente estaba esperando a que dejaras de torturarlo.
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